“Aunque estemos en la calle, nuestras vidas siguen sin garantías” Acciones de exigibilidad y propuestas de Puntadas de Paz para dignificar a las mujeres venteras
- Luis Guillermo Peña R
- 15 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Medellín, noviembre de 2025 — Con flores, frutas, retazos de memoria y una firme voz colectiva, las mujeres venteras de Medellín alzaron su palabra en una jornada de exigibilidad de derechos que combinó arte, denuncia y diálogo con las instituciones. La acción fue impulsada por la Fundación Sumapax tras su participación en el diplomado Puntadas de Paz, liderado por la Corporación Surgir, con el apoyo de Fad Juventud y el respaldo financiero de la Generalitat Valenciana. En articulación con el Sindicato de Mujeres Trabajadoras de la Economía Popular (SIMTRAEP), la jornada se convirtió en un hito de visibilización y defensa de quienes sostienen la economía popular desde las calles.

La actividad, realizada en el marco del Día de las Venteras y Venteros Ambulantes, inició con una ambientación simbólica: un mandala de flores y frutas, una colcha de retazos con historias de vida y elementos identitarios de SIMTRAEP. Luego se dio paso a una apertura cálida con saludos de las organizaciones convocantes —La T de Alambra, colectivos de centros comerciales, parques, artesanos, recicladores, juventudes— y medios comunitarios como Contacto 10 y La Periferia Profunda.

Más que una celebración, el encuentro fue una plataforma para exigir respeto al trabajo digno en el espacio público. Se convocó a un diálogo entre actorías sociales, comunitarias, gremiales e institucionales sobre la situación de quienes ejercen la economía informal desde hace más de cuatro décadas. Se cuestionó el Plan de Desarrollo Distrital “Medellín Te Quiere” (2024–2027), que contempla 60.000 recuperaciones del espacio público sin ofrecer soluciones reales para quienes dependen de él.

Una intervención artística abrió el corazón del público antes del diálogo y exposición de realidades. Cada sector compartió sus problemáticas y propuestas, mientras las entidades públicas —Secretaría de Paz y Derechos Humanos, Secretaría de las Mujeres, Secretaría de Desarrollo Económico y Subsecretaría de Espacio Público— respondieron sobre sus acciones y limitaciones. Se abordaron temas como atención a víctimas del conflicto armado, autonomía económica y acceso a oportunidades.
Dulce Valencia, ventera del Parque de Bolívar, expresó con fuerza: “Nosotras no estamos pidiendo caridad, estamos exigiendo respeto. Muchas de nosotras llevamos años trabajando en la calle, criando a nuestros hijos, pagando arriendo, aportando a esta ciudad. Pero cada vez que nos sacan, nos tratan como si no valiéramos. ¿Dónde están las garantías para quienes sostenemos la economía popular con nuestras manos, nuestros cuerpos, nuestra historia?”

El cierre fue tan simbólico como el inicio: presentación artística, elaboración de “ojos de dios” como símbolo de protección y un compartir de alimentos que reafirmó el tejido comunitario.
En el mismo sentido, Valencia, vocera de SIMTRAEP, precisó: “Más del 50% de la gente de Medellín está en la economía popular e informal. Esto es mucho, como para que la gente no reciba soluciones reales por parte de la institucionalidad pública”.
Las venteras no solo conmemoran su día: lo convirtieron en una colcha tejida con dignidad, porque vender en la calle no es delito, es resistencia. Y la economía popular no es marginal: es el corazón que late en cada esquina de Medellín.


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